Crece la mora en créditos y los gastos fijos asfixian a las familias
El deterioro de los ingresos y el alza de tasas dispararon los atrasos en tarjetas y préstamos personales, en un contexto de fuerte ajuste monetario.

La economía doméstica muestra señales de tensión cada vez más visibles. Uno de cada diez pagos con tarjeta de crédito presenta atrasos, mientras que la mora en préstamos personales ya alcanza el 12%. El fenómeno se da en un escenario de salarios rezagados frente a la inflación y aumento sostenido de los gastos fijos.
El endurecimiento monetario aplicado por el Gobierno, con tasas de interés en alza para sostener el ancla cambiaria y combatir la inflación, encareció el financiamiento y redujo la capacidad de pago de hogares y empresas. El resultado es un crecimiento constante de la morosidad, que comienza a preocupar al sistema financiero.
A la suba de las cuotas se suma el peso de tarifas, alquileres y servicios, que absorben una porción cada vez mayor del ingreso. Para muchas familias, el crédito dejó de ser una herramienta de consumo y pasó a ser un recurso para cubrir gastos básicos, aumentando el riesgo de incumplimiento.
Especialistas advierten que el ajuste encuentra un límite en la economía real. Sin una recuperación del salario y del empleo, la presión sobre las finanzas familiares podría profundizarse, con impacto directo en el consumo y en la estabilidad del sistema crediticio.
