Tras los incidentes, la protesta sindical se diluyó y crecieron los reproches internos

La marcha al Congreso se desactivó rápidamente y dejó pases de factura dentro del sindicalismo.
Luego de los incidentes registrados durante la movilización contra la reforma laboral, la protesta convocada por la CGT se desarmó en pocas horas, marcada por la resignación ante el avance del proyecto y fuertes cuestionamientos internos. Cuando la Policía avanzó con gases y balas de goma, la mayoría de los manifestantes optó por retirarse del lugar.
El rápido final de la marcha evidenció las dificultades del sindicalismo para sostener una demostración de fuerza en la calle. Puertas adentro, distintos sectores gremiales cuestionaron la estrategia de la conducción de la CGT y la falta de una respuesta unificada frente al tratamiento legislativo de la reforma.
Dirigentes sindicales reconocieron en privado que el escenario parlamentario ya estaba prácticamente definido y que la movilización tenía un margen de impacto limitado. Esa percepción alimentó reproches cruzados y reabrió debates sobre el rol de la central obrera frente al Gobierno.
Mientras tanto, en el oficialismo interpretaron la desconcentración como una señal de desgaste de la protesta y reforzaron su apuesta a cerrar la votación en el Senado. Con el conflicto en la calle contenido, la atención volvió a centrarse en el Congreso, donde la reforma laboral avanza hacia su definición final.
