El acuerdo con Estados Unidos consolida una victoria política clave para Javier Milei

La firma del acuerdo comercial con Estados Unidos fue presentada por el oficialismo como una victoria política y personal del presidente Javier Milei, quien desde el inicio de su gestión impulsó una relación privilegiada con Washington como eje central de su política exterior.
El entendimiento no nació con el formato actual. En sus primeras etapas, la idea de avanzar hacia un Tratado de Libre Comercio generó resistencias internas y externas, lo que obligó al Gobierno a redefinir la estrategia. El resultado fue un acuerdo marco, con compromisos graduales y objetivos de largo plazo, que mantiene abierta la puerta a negociaciones más ambiciosas.
En la Casa Rosada destacan que Milei sostuvo la iniciativa incluso frente a críticas y dudas sobre su viabilidad. La firma es leída como una señal de alineamiento político con Estados Unidos y como una herramienta para reforzar la narrativa oficial de apertura económica y reinserción internacional.
El acuerdo también refuerza la posición del Presidente dentro de su propio espacio, al mostrar capacidad de gestión en el plano internacional. Para el oficialismo, se trata de un paso concreto que respalda el discurso de reformas estructurales y de ruptura con el modelo económico anterior.
Más allá de su alcance técnico, el Gobierno entiende que el impacto simbólico del acuerdo es central: exhibe un cambio de paradigma en la política exterior argentina y fortalece el liderazgo presidencial en un contexto político y económico complejo.
