El fantasma de la crisis productiva vuelve a recorrer la economía argentina

Cierres de empresas, conflictos laborales y quejas por importaciones reavivan las alertas sobre empleo, divisas y desarrollo industrial.

La economía argentina enfrenta señales crecientes de una crisis productiva, con un goteo constante de noticias sobre cierres de empresas, conflictos laborales y dificultades para sostener el empleo. A este escenario se suma el impacto de una apertura comercial acelerada, que genera preocupación en sectores industriales que advierten sobre una competencia desigual con productos importados.

Desde distintos ámbitos productivos señalan que la liberalización “a ciegas” del comercio exterior puede agravar los problemas estructurales del país, tanto en materia de empleo como de restricción externa. La pérdida de capacidades industriales también comprometería el desarrollo tecnológico, un factor clave para mejorar la productividad y los ingresos de la población.

Los conflictos laborales se multiplican en ramas sensibles, mientras pequeñas y medianas empresas advierten sobre márgenes cada vez más estrechos. En paralelo, la falta de una estrategia industrial clara alimenta el temor a un proceso de desindustrialización, con efectos de largo plazo difíciles de revertir.

El debate se da en un contexto de fuerte ajuste fiscal y monetario, que logró ordenar algunas variables macroeconómicas, pero al costo de una contracción de la actividad. Economistas y referentes del sector productivo reclaman políticas que equilibren estabilidad y desarrollo, evitando que la corrección macro derive en un deterioro social profundo.

La discusión sobre el rumbo productivo vuelve así al centro de la agenda económica, en un país que arrastra décadas de vaivenes y donde el crecimiento sostenible sigue siendo una asignatura pendiente.

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