La Ciudad frena la suba de patentes y fija un tope vinculado a la inflación

Tras la polémica por aumentos que superaban el 100%, el Gobierno porteño resolvió limitar la actualización del impuesto automotor al índice inflacionario para contener el impacto en los contribuyentes.

El Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires decidió dar marcha atrás con la suba de las patentes automotoras y estableció que los aumentos quedarán atados a la inflación. La medida se adoptó luego de una fuerte controversia pública, desatada cuando comenzaron a llegar boletas con incrementos que en algunos casos duplicaban o triplicaban los valores del año anterior.

El ajuste había generado un amplio malestar entre los contribuyentes, reclamos administrativos y críticas de la oposición, que cuestionó el aumento en un contexto de pérdida del poder adquisitivo. Frente a ese escenario, el Ejecutivo porteño resolvió modificar el esquema de actualización para evitar subas abruptas y otorgar mayor previsibilidad fiscal.

Desde la Ciudad explicaron que el nuevo criterio busca equilibrar la necesidad de sostener la recaudación con la situación económica de los vecinos. El cambio también tuvo una lectura política: la suba de patentes se había convertido en un foco de desgaste en medio de tensiones fiscales con el Gobierno nacional y discusiones por los recursos.

Aunque aún no se precisó el impacto final en las cuentas porteñas, el oficialismo confía en que el tope inflacionario permitirá ordenar el tributo sin resignar ingresos clave para el financiamiento de servicios públicos.

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