Tras la renuncia en Transporte, el Gobierno desplazó a la cúpula de las empresas ferroviarias

Una denuncia por presuntas irregularidades en subsidios derivó en una cadena de cambios en las compañías de trenes, luego de la salida de Franco Mogetta.

El Gobierno avanzó con una profunda reestructuración en el sistema ferroviario tras la renuncia del secretario de Transporte, que desencadenó el desplazamiento de las máximas autoridades de las empresas estatales de trenes. La decisión se tomó luego de una denuncia por presuntas irregularidades en el reparto de subsidios, que activó alarmas dentro del Ejecutivo.

Según fuentes oficiales, la investigación interna detectó inconsistencias en la asignación de fondos y en los mecanismos de control, lo que derivó en una rápida intervención política para evitar un mayor desgaste institucional. La salida de los directivos busca enviar una señal de orden y transparencia en un área históricamente cuestionada.

El recambio de autoridades se produce en un contexto de ajuste del gasto público y revisión de subsidios, uno de los ejes centrales del programa económico del Gobierno. En ese marco, el transporte aparece como un sector sensible, tanto por su impacto fiscal como por su incidencia directa en millones de usuarios.

Desde el Ejecutivo aseguraron que se iniciará una auditoría integral sobre el funcionamiento de las compañías ferroviarias y el destino de los fondos asignados. El objetivo es redefinir criterios de eficiencia y control, en línea con la política de reducción del déficit.

La crisis reaviva el debate sobre el modelo de gestión del transporte ferroviario y el rol del Estado en la administración de servicios públicos estratégicos.

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