Trump moderó su postura y abrió una negociación con Europa por Groenlandia

Trump moderó su postura y abrió una negociación con Europa por GroenlandiaEl expresidente de Estados Unidos descartó el uso de la fuerza, suspendió aranceles a ocho países y buscó recomponer el diálogo con aliados europeos.

El expresidente de Estados Unidos Donald Trump dio un giro en su estrategia internacional y confirmó que su eventual gobierno no utilizará la fuerza para avanzar sobre Groenlandia, un territorio estratégico bajo soberanía danesa. En paralelo, anunció la suspensión de aranceles a productos provenientes de ocho países, en un gesto interpretado como una señal de distensión hacia Europa.

La cuestión de Groenlandia volvió a ocupar un lugar central en la agenda luego de que Trump relativizara sus declaraciones pasadas sobre una posible anexión. En esta oportunidad, el líder republicano sostuvo que cualquier discusión se dará “por la vía diplomática”, reconociendo la importancia del vínculo con la Unión Europea y la OTAN.

Desde el entorno del expresidente señalaron que la isla continúa siendo clave por su ubicación geopolítica, sus recursos naturales y su rol en la seguridad del Atlántico Norte, pero aclararon que Washington priorizará el diálogo con Dinamarca y los socios europeos. El cambio de tono fue bien recibido en Bruselas, donde existía preocupación por una escalada de tensiones comerciales y militares.

En el plano económico, Trump confirmó la suspensión de aranceles que afectaban a productos industriales y agroalimentarios de ocho países, medida que busca aliviar tensiones comerciales en un contexto global marcado por la desaceleración económica. Analistas interpretan la decisión como un intento de reposicionarse ante los mercados y los aliados tradicionales de Estados Unidos.

La redefinición de la estrategia exterior aparece también vinculada al escenario electoral estadounidense. Con una campaña en marcha, Trump busca mostrarse como un líder pragmático, capaz de negociar sin renunciar a los intereses estratégicos del país. La evolución de las conversaciones con Europa será clave para medir el impacto real de este giro discursivo.

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