Sydney Sweeney no logra salvar “La empleada”, un thriller extenso y previsible

La nueva película protagonizada por la estrella de Euphoria apuesta al suspenso erótico, pero cae en lugares comunes, giros forzados y un relato que se vuelve excesivo e inconsistente a lo largo de sus 131 minutos.

“La empleada” (The Housemaid), dirigida por Paul Feig, intenta combinar elementos del thriller psicológico con erotismo, violencia y drama doméstico, en una fórmula que remite a títulos como Cincuenta sombras de Grey, Atracción fatal y Perdida. Sin embargo, el resultado es una película irregular, sostenida casi exclusivamente por el magnetismo de Sydney Sweeney, que no alcanza para compensar los problemas narrativos.

La historia sigue a Millie, una joven atractiva y vulnerable que, tras mentir en su currículum, consigue trabajo como empleada doméstica en una lujosa casa de los suburbios de Nueva York. La recibe Nina (Amanda Seyfried), una mujer inestable y desconfiada, casada con Andrew (Brandon Sklenar), un esposo en apariencia comprensivo y perfecto. Desde el inicio, la película deja en claro que las tensiones sexuales y los secretos ocultos serán el motor del conflicto.

El relato no tarda en avanzar hacia lo previsible: miradas insinuantes, escenas de sexo, sospechas cruzadas y revelaciones que buscan sorprender, pero que terminan siendo forzadas. A lo largo de más de dos horas, la trama acumula vueltas innecesarias, conflictos repetidos y una violencia que no parece aportar reflexión ni profundidad, sino solo impacto superficial.

Uno de los puntos más cuestionables es el uso de la violencia de género como un recurso más dentro del espectáculo, sin intención clara de denuncia o análisis. En ese sentido, La empleada se emparenta con otros best sellers recientes llevados al cine que priorizan el shock antes que la solidez narrativa.

Ni siquiera el carisma de Sweeney, convertida en una de las figuras más convocantes de Hollywood, logra sostener una película empalagosa por momentos y agresiva por otros. El resultado es un thriller largo, predecible y difícil de justificar en su duración.

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