El superávit de la cuenta corriente cambiaria completó dos trimestres consecutivos, impulsado por las exportaciones
El desempeño del agro y de Vaca Muerta, junto con la debilidad de las importaciones en un contexto de actividad económica deprimida, permitió sostener el saldo positivo de la cuenta corriente cambiaria. Sin embargo, el resultado comercial no alcanza para compensar la salida de capitales.

La cuenta corriente cambiaria argentina consiguió completar dos trimestres consecutivos con superávit, en un escenario marcado por el crecimiento de las exportaciones y la debilidad de las compras al exterior.
El resultado estuvo impulsado principalmente por el desempeño del sector agropecuario y la producción energética de Vaca Muerta, dos actividades que contribuyeron a incrementar el ingreso de divisas. La mayor capacidad exportadora permitió sostener un saldo favorable en el intercambio de bienes.
A ese comportamiento se sumó un nivel reducido de importaciones, condicionado por la situación de la economía y la debilidad de la demanda interna. La menor actividad productiva y comercial limitó las compras de mercaderías del exterior y contribuyó a mantener el superávit.
Sin embargo, la mejora de la cuenta corriente no representa una solución integral para el frente cambiario. La dinámica positiva del comercio de bienes no alcanza para compensar otros movimientos de capitales, especialmente la salida de divisas que continúa afectando el balance.
El resultado refleja una combinación de factores que favorecen el ingreso de dólares por exportaciones, pero también muestran las limitaciones de una economía que todavía no consigue recuperar plenamente su demanda interna.
La continuidad del superávit dependerá de la capacidad de sostener el desempeño exportador y de la evolución de las importaciones durante los próximos meses. En particular, una recuperación de la actividad podría incrementar las necesidades de compras externas y modificar el equilibrio actual.
De esta manera, el país logró mantener durante dos trimestres consecutivos un saldo positivo en la cuenta corriente cambiaria, aunque persiste el desafío de transformar esa mejora comercial en una mayor disponibilidad neta de divisas.
