Stellantis frena sus fábricas argentinas y enfrenta el desafío de sostener sus inversiones en el país

La automotriz dueña de Fiat, Peugeot y Jeep adelantó las vacaciones en sus plantas de Córdoba y El Palomar por la caída de la demanda y la acumulación de stock. La decisión coincide con una revisión global de sus instalaciones y reaviva las advertencias sobre la competitividad de la industria local.

Stellantis atraviesa un momento delicado en la Argentina, donde la caída de las ventas y las dificultades para competir obligaron a modificar los planes de producción de sus dos principales establecimientos industriales. El grupo adelantó las vacaciones en sus plantas de El Palomar y Ferreyra, Córdoba, en un contexto de menor demanda y acumulación de vehículos sin vender.

La fábrica bonaerense, donde se producen los Peugeot 208 y 2008, suspendió sus actividades y tiene previsto retomarlas el 18 de enero. En Córdoba, la paralización alcanzará desde el 1 de diciembre a las líneas de fabricación de las pick-ups Fiat Titano y RAM Dakota, también hasta el 18 de enero. La producción del Fiat Cronos continuará.

La decisión se produce después de que el presidente de Stellantis para América del Sur, Herlander Zola, reconociera que la continuidad de las plantas dependerá de las condiciones del mercado, las reglas económicas y la competitividad de los productos. Sus declaraciones generaron preocupación sobre el futuro de las instalaciones argentinas.

El mercado interno es uno de los principales problemas. Entre enero y octubre, las ventas locales del Fiat Cronos cayeron un 29,7%, las del Peugeot 208 un 39,2% y las del 2008 un 33,4%.

También existen dificultades en las exportaciones y una competencia creciente de fabricantes chinos y brasileños. A esto se suma el denominado costo argentino, que incluye cargas impositivas y laborales superiores a las de otros países de la región.

Mientras la casa matriz desarrolla un plan global de inversiones por 60.000 millones de euros hasta 2030, todas sus fábricas están bajo revisión. La filial local busca sostener sus operaciones y evitar que las advertencias sobre la competitividad terminen convirtiéndose en una decisión de cierre. El Cronista

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