El Gobierno negocia con la UCR para suspender las PASO
La Casa Rosada acelera las conversaciones con el radicalismo para reunir respaldo parlamentario a la reforma electoral. El objetivo es avanzar con la suspensión de las primarias antes de que venza el plazo legislativo.

El Gobierno nacional intensificó las negociaciones con la Unión Cívica Radical para conseguir los votos necesarios que permitan suspender las PASO. La Casa Rosada considera que octubre constituye la fecha límite para que el Congreso avance con el tratamiento de la reforma electoral.
La estrategia oficial apunta a construir un acuerdo parlamentario que permita modificar el esquema de elecciones primarias. Para eso, el Gobierno necesita sumar respaldo de distintos sectores de la oposición y la UCR aparece como uno de los espacios centrales dentro de esas conversaciones.
Las negociaciones se aceleraron ante la proximidad del plazo previsto para tratar la reforma. El objetivo de la Casa Rosada es evitar que la discusión se extienda y garantizar que la eventual modificación del sistema electoral pueda resolverse dentro del calendario legislativo.
La suspensión de las PASO constituye uno de los principales puntos de la agenda política del Gobierno. Para avanzar, la administración de Javier Milei debe conseguir los apoyos suficientes en el Congreso, donde la composición parlamentaria obliga al oficialismo a negociar con bloques opositores.
En ese escenario, el diálogo con la UCR adquiere especial relevancia. El radicalismo cuenta con representación parlamentaria y su posición puede resultar determinante para definir el resultado de la iniciativa.
El Gobierno busca así acelerar las conversaciones y reducir el margen de incertidumbre sobre el tratamiento de la reforma electoral. La intención oficial es llegar a octubre con los acuerdos necesarios para que el proyecto pueda ser discutido y eventualmente aprobado.
El debate sobre las PASO se inscribe además en la preparación del escenario electoral. La definición sobre su continuidad o suspensión tendrá consecuencias sobre la organización de los próximos comicios y sobre la estrategia de los distintos espacios políticos.
La Casa Rosada concentra ahora sus esfuerzos en la negociación parlamentaria. El desafío será transformar las conversaciones con la UCR y otros sectores en los votos necesarios para avanzar con la reforma dentro del plazo que el propio Gobierno considera decisivo.
