Rusia bombardeó la Academia de Ciencias, en el corazón de Kiev, y otras zonas de Ucrania: al menos 8 muertos

El ataque al edificio histórico mató a dos personas y fue al mediodía. Varios empleados huyeron por las ventanas. Moscú golpeó también en Dnipro, Odesa y Járvik. Hay decenas de heridos.

En plena jornada laboral, en el centro de la capital ucraniana, un dron ruso propulsado por un motor a reacción impactó ayer lunes contra la Academia Nacional de Ciencias, incendiando los dos pisos superiores y obligando a la gente a salir por las ventanas a la espera de ser rescatada. El ataque, que causó allí dos muertos, fue parte de un bombardeo masivo sobre otros barrios de Kiev, con un saldo de cuatro decesos, y en otras zonas de Ucrania, donde hubo otras dos víctimas fatales y decenas de heridos.

Los ataques aéreos rusos golpean con regularidad zonas civiles, aunque Moscú sostiene que sólo apunta a sitios vinculados con el ámbito militar. El alcalde de Kiev, Vitali

Klitschko, dijo que los rusos estaban llevando a cabo una campaña de “puro terror” contra la población civil. “El terror continúa”, subrayó a los periodistas en el lugar del ataque contra el edificio de la Academia, situado en una de las zonas más céntricas de Kiev, en la misma calle que la Ópera Nacional y la sede central de Servicio de Seguridad de Ucrania, que ya fue atacada de forma directa con un dron el pasado 4 de septiembre.

“Desde hace más de una semana Rusia ha seguido atacando Kiev, alterando la vida normal en la ciudad y destruyendo edificios”, agregó el alcalde. Las fuerzas rusas también alcanzaron una empresa farmacéutica y gasolineras en Kiev.

El golpe contra el edificio de la Academia de Ciencias afecta, además, a un símbolo de la historia de Ucrania. Mientras los bomberos trabajaban para extinguir el incendio, los empleados de una institución responsable de casi todos los grandes descubrimientos científicos en el país tuvieron que bajar por escaleras desde las ventanas para ponerse a salvo.

Rusia lleva semanas bombardeando Kiev sin descanso con nuevos drones propulsados por reactores, difíciles de derribar con las defensas aéreas actuales de Ucrania. La vida cotidiana en la capital está ahora marcada por el constante repiqueteo de los cañones antiaéreos, seguido del impacto de un dron contra algo: un centro de datos, una calle cualquiera, una gasolinera, un almacén, un rascacielos.

El golpe del dron que destruyó la

Academia se produjo poco antes de las 13.30, cuando los empleados de la institución estaban en su hora de almuerzo, aunque la mayoría comía en sus oficinas. Los heridos fueron atendidos en la acera frente al edificio, un emblemático monumento arquitectónico de color amarillo, rosa y blanco, diseñado originalmente en la década de 1850 para ser un internado para niñas.

“Mi oficina ya no existe”, dijo Vira Yevhrafova, de 65 años, subdirectora científica de la academia. “Estaba en el segundo piso; todo se ha derrumbado, absolutamente todo”.

Los ucranianos lamentaron ver a brillantes científicos huyendo de sus oficinas en llamas. “¡Qué guerra tan estúpida!”, publicó en redes sociales Andriy Kovalenko, teniente del ejército ucraniano y exfuncionario del gobierno, junto con una foto de dos personas saliendo por las ventanas.

El ataque a la academia de ciencias fue solo el comienzo de una jornada ajetreada para los equipos de rescate y los grupos de intercepción de drones. Menos de dos horas después, otro dron impactó contra una clínica a un kilómetro y medio al sur. Una hora más tarde, otro avión no tripulado fue interceptado justo cuando se abatía sobre un edificio cercano.

“Creo que lo que pretenden ahora es asustarnos y paralizar nuestras vidas”, dijo Vira Balanovska, de 43 años, quien caminaba con su hija de 9 años frente a la Academia en llamas. “No se trata solo de atacar almacenes para que no tengamos comida. También quieren intimidarnos, impedirnos trabajar, estudiar, investigar científicamente o, en realidad, hacer cualquier cosa”.

Los incesantes ataques rusos con drones contra ciudades y pueblos buscan desgastar la resistencia de Ucrania y paralizar la economía ucraniana. Los bombardeos de ayer se produjeron tras una semana de esfuerzos diplomáticos en Naciones Unidas para impulsar negociaciones que pongan fin a la invasión de Moscú, que comenzó hace 4 años y medio.

El portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov, indicó ayer lunes que las posibilidades de lograr avances rápidos para forjar un acuerdo de paz eran escasas luego de recientes ataques ucranianos, incluidos algunos durante las recientes elecciones parlamentarias en Rusia.

“Ucrania tendrá que pagar un precio por las acciones que han tenido lugar en los últimos meses”, dijo Peskov a los periodistas. “Eso está ocurriendo ahora mismo.”

En otro ataque, un dron impactó un centro de oficinas en el centro de Dnipro durante el horario laboral

“Ucrania debe pagar un precio por sus acciones”, dijo el portavoz del Kremlin.

del lunes, matando a dos personas e hiriendo al menos a 18, afirmaron las autoridades locales. El alcalde Ihor Terekhov manifestó que un ataque ruso contra un edificio de apartamentos de nueve pisos en la ciudad nororiental de Járkiv hirió a 43 personas, incluidos 11 niños.

Treinta civiles resultaron heridos en ataques rusos contra Zaporiyia, aseveraron las autoridades, y otro ataque ruso dañó un edificio de apartamentos de varios pisos en Odesa, hiriendo a tres personas, según Oleh Kiper, jefe de la administración militar regional de Odesa.

Viacheslav Chaus, jefe de la administración militar regional, informó que cuatro personas, entre ellas dos adolescentes, resultaron heridas cuando un dron ruso cayó en una zona residencial en la región norteña ucraniana de Cherníhiv la noche del domingo.

El Ministerio ruso de Defensa confirmó que sus fuerzas atacaron dos centros de datos en Kiev, así como gasolineras en la capital ucraniana. También fue impactado un centro de distribución del servicio postal Nova Poshta en la ciudad sureña de Odesa, indicó. El ejército ruso también atacó un buque de carga en el mar Negro y otro en el puerto ucraniano de Chornomorsk, señaló el Ministerio. Los ataques buscan frenar las exportaciones de grano de Ucrania, aunque también podrían provocar escasez de alimentos en países que dependen de las importaciones ucranianas.w

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