Un árbol mágico abre la puerta a un universo de aventuras para toda la familia

La película dirigida por Ben Gregor adapta la obra de Enid Blyton y combina fantasía, humor y aventuras a través de una familia que descubre un mundo extraordinario cerca de su nuevo hogar.

“El árbol mágico” lleva al cine el universo de fantasía creado por la escritora británica Enid Blyton en una aventura protagonizada por una familia que abandona la ciudad y se instala en el campo. La película, dirigida por Ben Gregor, combina elementos de cuentos clásicos con distintos mundos imaginarios y tiene a Andrew Garfield y Claire Foy como protagonistas.

La historia comienza con Tim y Polly, una pareja con tres hijos que debe cambiar de vida después de que Polly pierde su trabajo y, con él, el departamento que la empresa le proporcionaba. Tim, que se había dedicado al cuidado de los chicos, acompaña a su familia a un viejo granero ubicado cerca del lugar donde pasó su infancia.

La mudanza representa también una oportunidad para recuperar proyectos postergados. Para sostener económicamente a la familia, Tim intenta convertir en realidad uno de sus sueños: elaborar y vender una salsa de tomate inspirada en sus raíces italianas.

Pero la vida familiar cambia definitivamente cuando los chicos descubren el árbol mágico que da nombre a la película. Beth, Joe y Fran ingresan a través de él a un universo fantástico lleno de personajes, criaturas y escenarios diferentes.

La aventura remite a clásicos de la literatura infantil como “Alicia en el País de las Maravillas”, “Peter Pan” y “Las crónicas de Narnia”. Entre los personajes aparece Silky, un hada interpretada por Nicola Coughlan, que acompaña a los chicos en sus recorridos por esos mundos. También hay personajes enfrentados y situaciones en las que los deseos pueden convertirse en realidad, aunque no siempre de la manera esperada.

El relato tiene como eje la relación entre Tim y sus hijos. El personaje interpretado por Garfield aparece como un padre dispuesto a hacer todo por su familia, con una actitud de apoyo permanente y una capacidad de asombro que conserva pese a haber crecido.

Con una duración de 110 minutos, la película busca recuperar el espíritu de las historias fantásticas de la infancia. Hay funciones dobladas al castellano destinadas al público infantil y otras en idioma original con subtítulos.

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