Advierten por la falta de nutrientes en niños y cómo el déficit afecta la altura
Un estudio sobre la dieta de 5 mil niños señala que por cada 100 mg de calcio ingeridos por día se reduce casi 7% la chance de tener baja talla. Aconsejan consumir lácteos, pescados y verduras.

Una investigación realizada con datos de la Segunda Encuesta Nacional de Nutrición y Salud del Ministerio de Salud de la Nación afinó la puntería en un tema clave: la relación entre alimentación y crecimiento infantil. El estudio analizó la dieta de 5.286 niños argentinos de entre 2 y 12 años y encontró que
aquellos con baja talla presentaban ingestas más bajas de algunos minerales y nutrientes.
Entre los menores de 5 años se observaron déficits en el consumo de calcio y magnesio. Cuando los investigadores tuvieron en cuenta las diferencias en la ingesta total de calorías, el calcio fue el único nutriente que mantuvo una asociación significativa asociada con la baja talla en ese grupo de edad.
El estudio fue realizado por el Centro de Estudios sobre Políticas y Economía de la Nutrición (CEPEA).
Uno de los datos más relevantes es que, entre los menores de 5 años, el consumo de 100 miligramos de calcio extra por día (un elemento presente en lácteos, pescados y verduras) se asoció -mediante una simulación estadística- con una prevalencia de baja talla 6,7 por ciento menor. Esa relación no resultó estadísticamente significativa entre los 5 y los 12 años.
“Los resultados ponen el foco sobre la importancia de asegurar una ingesta adecuada de calcio durante los primeros años de vida, una etapa de intenso crecimiento. Sin embargo es importante destacar que, por tratarse de un estudio transversal, los datos muestran asociaciones”, explicó Sergio Britos, director del CEPEA y docente de la Universidad Católica Argentina (UCA).
La salvedad del experto es porque lo encontrado en la investigación no fue un vínculo causal y excluyente sino -como en muchos estudios observacionales- una relación concreta entre el refuerzo de calcio y el hecho de alcanzar una talla mayor, pero dentro del marco de una dieta equilibrada.
Con respecto de los lácteos en particular vieron que, entre los menores de 5 años que nunca o casi nunca los consumían, la prevalencia de baja talla fue del 11,6 por ciento. Esa incidencia casi duplica el 6,6 por ciento observado entre quienes los consumían a diario.
Entre los menores de 5 años se observaron déficits en el consumo de calcio y magnesio.
“Este hallazgo se suma a la evidencia que lleva a estudiar el papel de los alimentos como fuente de calcio durante los primeros años de vida”, explicaron los especialistas del equipo interdisciplinario Profeni (Profesionales Expertos en Nutrición Infantil), al analizar la investigación del CEPEA.
Este trabajo fue un paso más allá para realizar una simulación estadística sobre los que podría ocurrir si, por ejemplo, los niños menores de 5 años que consumen menos de una porción diaria de yogur completaran 120 gramos por día (aproximadamente el equivalente a 100 miligramos de calcio).
El 77,9 por ciento de los niños analizados en la muestra consumía menos de esa cantidad. “Según la proyección estadística se asociaría con una reducción relativa estimada del 9,2 por ciento en la prevalencia de baja talla”, explicó Omar Tabacco, ex presidente de la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP), tras revisar los resultados.
La pediatra Mabel Carosella aclaró que “la estatura tiene un importante componente genético y existen niños sanos que son naturalmente más bajos que otros. Pero, si bien la genética establece un potencial, no garantiza que éste llegue a expresarse por completo. Para crecer, el organismo necesita, además, condiciones adecuadas de salud, alimentación y ambiente durante la infancia y la adolescencia”.
Según la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), uno de cada diez niños en Argentina presenta problemas de crecimiento y desarrollo. El calcio es una parte del rompecabezas nutricional: “las proteínas son componentes estructurales fundamentales del organismo y aportan aminoácidos, que son necesarios para formar y reparar tejidos”, subrayó María Cabreriso, especialista en Nutrición Materno Infantil.
“Lo importante es entender que el crecimiento no se recupera agregando simplemente un alimento ni aumentando indiscriminadamente las porciones. Necesitamos una dieta suficiente, diversa y nutricionalmente densa. Cuando existe una alteración de la curva de crecimiento, la intervención debe partir siempre de identificar la causa”, concluyeron desde Profeni.w
