Arruabarrena vuelve al Morumbí con la misión de sostener la ventaja de Boca ante San Pablo
Boca llega al decisivo partido de vuelta de los cuartos de final de la Copa Sudamericana con un 1-0 a favor conseguido en la Bombonera. El empate le alcanza para avanzar a semifinales, mientras que una derrota por un gol llevará la definición a los penales.

Más de 25 años después de haber sido campeón de la Copa Libertadores en el Morumbí, Rodolfo “Vasco” Arruabarrena volverá esta noche al estadio paulista, aunque esta vez desde el banco de suplentes. El entrenador fue parte del equipo dirigido por Carlos Bianchi que conquistó la Libertadores de 2000 frente a Palmeiras. En aquella serie, el entonces lateral izquierdo fue protagonista y marcó los dos goles de Boca en el empate 2-2 de la ida, en la Bombonera.
Ahora, el escenario es diferente. Boca atraviesa los cuartos de final de la Copa Sudamericana con la ilusión de volver a conquistar un título internacional después de 18 años. El equipo ganó 1-0 en el primer partido y sabe que cualquier empate le permitirá avanzar. Si pierde por un gol, habrá penales; una derrota por dos o más tantos significará la eliminación.
El encuentro, que comenzará a las 21.30 y será arbitrado por el uruguayo Gustavo Tejera, representa además una oportunidad de revancha para Arruabarrena. Durante su anterior ciclo como entrenador de Boca, entre 2014 y 2015, consiguió la Copa Argentina y el campeonato local, pero sufrió dos eliminaciones internacionales ante River: la Sudamericana 2014 y la Libertadores 2015, marcada por el episodio del gas pimienta.
Por eso, el regreso del Vasco tiene una carga especial. Juan Román Riquelme volvió a confiar en él después del ciclo de Miguel Ángel Russo y el breve interinato de Claudio Úbeda.
En lo futbolístico, Boca deberá resistir el esperado inicio ofensivo de San Pablo, empujado por su público. La prioridad será manejar la pelota y bajar el ritmo del partido, con Leandro Paredes como eje y Ascacibar como una de las piezas destinadas a sostener la mitad de la cancha. Del otro lado estará Hulk, una de las principales amenazas del conjunto brasileño.
Boca llega, además, con 12 partidos sin perder y todavía compite en cuatro frentes: Sudamericana, Copa Argentina, Torneo Clausura y tabla anual.
