River encontró alivio ante Banfield, pero todavía debe corregir sus problemas defensivos
El equipo de Núñez consiguió una victoria necesaria después de la eliminación de la Sudamericana y el cierre del ciclo de Eduardo Coudet. Correa, Almada y Driussi mostraron su mejor versión, aunque las dificultades en defensa volvieron a quedar expuestas.

River consiguió ante Banfield algo más importante que tres puntos: un primer indicio de recuperación después de una semana marcada por la eliminación de la Copa Sudamericana y el final abrupto del ciclo de Eduardo Coudet. El triunfo en el Florencio Sola permitió recuperar confianza, aunque también dejó en evidencia que la reconstrucción todavía tiene varios aspectos por resolver.
Con Leonardo Ponzio al frente del equipo, el conjunto de Núñez mostró una versión mucho más convincente en ataque. Thiago Almada y Lucas Correa fueron los principales argumentos ofensivos. Ambos tuvieron libertad para moverse por todo el frente y aprovecharon los espacios para imponerse en los duelos individuales.
Sebastián Driussi también encontró un mejor funcionamiento dentro del circuito ofensivo. Aunque no es un delantero de referencia tradicional, se adaptó al puesto y participó activamente de la elaboración. Fue justamente él quien abrió el partido con un potente remate después de una buena combinación entre Gonzalo Montiel, Almada y Correa.
El segundo gol llegó desde el punto penal. Almada fue derribado dentro del área y, después de que el arquero Diego Rodríguez atajara el primer remate, el VAR determinó que hubo invasión y ordenó repetirlo. Esta vez, el mediocampista no falló.
Sin embargo, la diferencia ofensiva no alcanzó para disimular las dificultades defensivas. Banfield logró reaccionar en el segundo tiempo y encontró espacios que River no consiguió cerrar. La línea de fondo volvió a mostrar errores individuales, especialmente en algunos movimientos de los centrales.
El equipo local descontó mediante Agustín Sepúlveda y, después del tercer tanto de Correa, volvió a ponerse a tiro del empate con otra aparición del delantero. River tuvo oportunidades para sentenciar definitivamente el partido, pero terminó sufriendo más de lo necesario.
El esquema utilizado por Ponzio, un 4-2-2-2, permitió mejorar el funcionamiento del mediocampo. Vera ocupó una posición más fija como volante central y estuvo acompañado por Andrada, mientras Galván aportó movilidad.
El triunfo sirve como punto de partida, pero River todavía necesita mucho más para dejar atrás la crisis. La jerarquía ofensiva apareció; ahora deberá encontrar solidez para sostenerla.
