La intervención de la UOM canceló el contrato con la empresa que manejaba sus fondos

El interventor Alberto Biglieri suspendió el acuerdo con USEM S.A., firma de María Soledad Calle que administraba el 80% de los recursos provenientes de los afiliados. La compañía cobraba una comisión sobre el dinero gestionado y quedó bajo investigación judicial junto con el ex jefe del gremio Abel Furlán.

La intervención judicial de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) decidió poner fin al contrato que el sindicato mantenía con USEM S.A., una empresa dirigida por María Soledad Calle, vinculada políticamente con el kirchnerismo. La firma administraba el 80% de los fondos provenientes de los aportes de los afiliados y recibía una comisión del 0,5% sobre el dinero que ingresaba mensualmente a las cuentas del gremio.

El interventor Alberto Biglieri ordenó suspender de manera “preventiva y provisoria” el convenio a partir de agosto de 2026. Además, dispuso que USEM dejara de procesar o autorizar pagos y cualquier otra operación realizada en nombre o por cuenta de la UOM.

Según estimaciones de fuentes del sindicato, la empresa habría facturado alrededor de $100 millones mensuales por su tarea. USEM fue creada por Calle en diciembre de 2022, pocos meses antes de comenzar a prestar servicios para el gremio.

La contratación quedó bajo la lupa de la Justicia. El juez Julián Ercolini investiga a Calle y al ex secretario general de la UOM, Abel Furlán, por presunta malversación de fondos. La causa se inició después de que se conocieran cuestionamientos sobre las condiciones en las que fue otorgado el contrato y sobre el crecimiento patrimonial de la empresaria.

Calle también se encontraba vinculada laboralmente con la UOM y representaba al sindicato en actividades y organismos internacionales. La intervención dispuso además su despido mediante carta documento.

La dirigente quedó en el centro de la polémica luego de adquirir, en agosto de 2025, un departamento en el mismo edificio de San José 1111 donde reside Cristina Kirchner. El inmueble fue escriturado a su nombre por US$189.000 y, según la información difundida, fue puesto a disposición de la ex presidenta, quien nunca lo habría ocupado. En ese mismo período, Calle compró un BMW valuado en más de US$70.000.

La situación patrimonial de la empresaria había sido cuestionada porque, antes de obtener el contrato con la UOM, no registraba antecedentes que explicaran adquisiciones de ese valor. Calle negó las operaciones y rechazó las acusaciones sobre su relación con el sindicato y USEM.

La intervención, sin embargo, decidió cortar el vínculo comercial y ordenó que la empresa dejara de manejar recursos del gremio. La medida constituye uno de los primeros pasos del proceso destinado a revisar la administración de la UOM y las contrataciones realizadas durante la conducción anterior.

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