No es IA: Japón apuesta por cabinas refrigerantes para combatir el calor extremo
Tienen el tamaño de una cabina telefónica, expulsan aire a 5 grados y permiten enfriar el cuerpo en pocos minutos. Varias empresas ya las incorporan para proteger a sus empleados de las altas temperaturas.

El calor extremo que atraviesa distintas regiones del mundo también golpea con fuerza a Japón, donde las temperaturas alcanzaron niveles récord durante los últimos veranos. Frente a este escenario, algunas empresas comenzaron a instalar unas particulares cabinas refrigerantes diseñadas para enfriar rápidamente a los trabajadores después de realizar tareas expuestos al calor.
El dispositivo, conocido como “Do Hiemon Box”, tiene aproximadamente el tamaño de una cabina telefónica y funciona mediante chorros de aire a 5 grados. Una persona puede ingresar, sentarse y permanecer allí durante unos minutos para recuperar su temperatura corporal. El equipo cuesta alrededor de US$ 9.400 y se conecta a una toma de corriente convencional.
Desde abril, el distribuidor de equipamiento industrial Trusco Nakayama vendió más de 300 unidades. Las principales empresas interesadas pertenecen a sectores como la construcción, la industria y la logística, donde buena parte de los trabajadores desarrolla sus actividades en espacios abiertos o instalaciones con altas temperaturas. También aparecen como potenciales clientes los campos de golf y los estadios.
El fenómeno se produce en un contexto de temperaturas cada vez más elevadas. Japón registró en 2025 el verano más caluroso de su historia y este año las autoridades meteorológicas incorporaron incluso el término “kokushobi”, utilizado para describir jornadas en las que el termómetro alcanza los 40 grados.
Las consecuencias sobre la población son significativas. Cerca de 120 personas murieron por causas relacionadas con el calor entre mediados de julio y mediados de agosto, mientras que casi 63.000 requirieron atención médica de emergencia durante el verano.
Desde 2025, las empresas japonesas enfrentan además regulaciones más estrictas para proteger a sus trabajadores. Entre las medidas exigidas figuran ropa adecuada, áreas de descanso climatizadas y espacios con sombra.
El impacto económico también comenzó a sentirse. Una encuesta de Teikoku Databank indicó que la mitad de las compañías considera que el calor intenso afecta sus operaciones y casi el 88% reforzó las medidas de protección.
El equipo consume unos 16 yenes de electricidad por hora y se apaga automáticamente después de 20 minutos para evitar un uso excesivo.
Para algunas compañías, estas cabinas ya no son solamente una curiosidad tecnológica, sino una herramienta para reducir los efectos del calor, cuidar al personal y mejorar las condiciones laborales.
