Trump profundiza la presión sobre Irán con una ofensiva financiera global

Washington amplió las sanciones contra Teherán y amenazó con castigar a gobiernos y empresas que mantengan negocios con el régimen. La estrategia apunta a sectores clave como el petróleo, el transporte, la aviación y los activos digitales.

Estados Unidos lanzó una nueva ofensiva económica contra Irán con el objetivo de profundizar el aislamiento internacional del régimen y presionar a los países que todavía mantienen relaciones comerciales con Teherán. La iniciativa, impulsada por el gobierno de Donald Trump, amplía las sanciones secundarias y advierte que empresas y gobiernos de terceros países también podrán ser castigados si continúan realizando determinadas operaciones con Irán.

El secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, presentó la estrategia como una campaña inédita y aseguró que Washington busca provocar una “asfixia económica” sobre el régimen iraní. Según explicó, las nuevas medidas apuntan a cinco áreas consideradas esenciales para la supervivencia económica del país: activos digitales, oro, aviación, tecnología y transporte marítimo.

Bessent advirtió que los gobiernos deberán elegir entre mantener vínculos con Estados Unidos o continuar respaldando económicamente a Irán. Aunque evitó identificar a los líderes contactados por Trump, señaló que el presidente ya inició conversaciones con distintos gobiernos para transmitirles el alcance de las nuevas medidas.

La ofensiva se produce mientras continúa el conflicto militar entre Estados Unidos e Irán y permanecen estancadas las negociaciones destinadas a alcanzar una salida diplomática. Washington busca además presionar a Teherán para que reabra el Estrecho de Ormuz, una vía estratégica para el transporte mundial de petróleo.

China, Turquía, India, Irak y Pakistán se encuentran entre los países que mantienen relaciones comerciales con Irán. China es especialmente relevante porque constituye uno de los principales compradores del petróleo iraní.

El funcionario estadounidense aseguró que cada país tendrá un plazo para abandonar las operaciones consideradas incompatibles con las nuevas sanciones. De no hacerlo, Washington aplicará unilateralmente las restricciones mediante el Departamento del Tesoro.

Desde Teherán rechazaron las medidas. El ministro de Economía iraní, Ali Madanizadeh, sostuvo que las sanciones representan una nueva derrota para Estados Unidos y afirmó que el gobierno iraní no cederá ante la presión.

Trump, por su parte, volvió a insistir en que Irán se encuentra cerca del colapso. “IRÁN ESTÁ COLAPSANDO POR COMPLETO!!”, escribió en Truth Social.

Las nuevas restricciones profundizan una política que ya había incluido sanciones contra empresas e individuos acusados por Washington de colaborar con redes financieras vinculadas al régimen iraní.

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