Ortega anunció que Nicaragua no volverá a votar

El presidente aseguró que no habrá nuevas elecciones para impedir que la oposición llegue al poder. La decisión generó una fuerte condena internacional y profundizó las denuncias sobre el avance del régimen.

El presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, afirmó que en el país “no volverá a haber elecciones”, una definición que implica el cierre de cualquier competencia democrática y consolida el rumbo autoritario de su gobierno. El anuncio deja sin efecto, en los hechos, los comicios previstos para 2027 y refuerza el control político que el mandatario mantiene desde su regreso al poder en 2007.

Durante un acto por el aniversario de la revolución sandinista, Ortega sostuvo que la medida busca impedir que la oposición “atrape el gobierno” y descartó cualquier posibilidad de alternancia. También cuestionó a Estados Unidos y aseguró que los partidos vinculados a Washington no volverán a gobernar Nicaragua.

Las declaraciones provocaron una inmediata reacción de la comunidad internacional. El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, calificó al gobierno nicaragüense como una “dictadura familiar” y pidió una respuesta coordinada de los países democráticos. Panamá, por su parte, llamó a consultas a su embajador en Managua como señal de protesta.

Dirigentes opositores exiliados consideraron que las palabras de Ortega confirman un plan sostenido para eliminar toda competencia política. Juan Sebastián Chamorro y Félix Maradiaga, ambos detenidos antes de las elecciones de 2021 y posteriormente expulsados del país, afirmaron que el régimen busca consolidar un sistema de partido único similar al de Cuba o China.

Especialistas en derechos humanos advirtieron que el anuncio podría anticipar una nueva etapa de persecución contra quienes reclamen elecciones libres. Organizaciones internacionales sostienen que Nicaragua mantiene decenas de presos políticos, aunque el gobierno niega esas acusaciones.

Desde las protestas de 2018, reprimidas con un saldo de cientos de muertos, la administración de Ortega y Rosario Murillo incrementó el control sobre las instituciones, reformó la Constitución, cerró miles de organizaciones civiles y expulsó del país a dirigentes políticos, periodistas, religiosos y activistas. Para la Organización de los Estados Americanos, las últimas declaraciones oficializan el abandono definitivo de cualquier apariencia de democracia en Nicaragua.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *