La economía entra en una etapa clave: qué esperan los analistas para lo que resta del año
Consultoras, bancos y empresas coinciden en que la inflación seguirá bajando y el dólar permanecería estable. El principal desafío será consolidar la recuperación de la actividad, que todavía muestra fuertes diferencias entre sectores.

Con el Mundial ya en el pasado, la atención vuelve a concentrarse en la economía. Los principales bancos y consultoras proyectan que el segundo semestre estará marcado por una continuidad del proceso de estabilización impulsado por el Gobierno de Javier Milei, aunque advierten que la consolidación del crecimiento dependerá de que la mejora macroeconómica llegue a la producción, el empleo y el consumo.
Uno de los principales consensos es que la inflación continuará desacelerándose. Tras el 1,9% registrado en junio, las estimaciones ubican la suba de precios mensual en una franja cercana al 1,5% y 2% durante los próximos meses. Los analistas consideran que la estabilidad cambiaria seguirá ayudando a contener los precios, aunque los aumentos en servicios públicos y los ajustes salariales impedirían una baja más acelerada.
En el frente cambiario tampoco se esperan sobresaltos. Los informes de entidades financieras internacionales sostienen que el fortalecimiento de las reservas del Banco Central, el superávit fiscal y el ingreso de divisas provenientes del agro, la energía y la minería permitirían mantener al dólar dentro de las bandas previstas por el esquema oficial. En ese escenario, los especialistas descartan, por ahora, un salto brusco del tipo de cambio.
Las mayores diferencias aparecen al analizar la actividad económica. Si bien las proyecciones mantienen una expansión cercana al 3% para este año, la recuperación continúa siendo desigual. Los sectores vinculados a la energía, la minería, el agro y las finanzas lideran el crecimiento, mientras que la industria, el comercio, la construcción y los servicios vinculados al consumo todavía muestran un desempeño más débil.
Para los analistas, el verdadero desafío del segundo semestre será comprobar si la estabilidad macroeconómica logra transformarse en una recuperación sostenida de la economía real. El comportamiento del empleo, los salarios y el consumo será determinante para medir la fortaleza del actual proceso económico de cara a los próximos años.
