Escalada sin freno: EE.UU. e Irán profundizan la guerra y crece el riesgo de un conflicto regional
Los enfrentamientos suman nuevos bombardeos, ataques con misiles y más víctimas en ambos bandos. El estrecho de Ormuz vuelve a convertirse en un punto crítico para el comercio mundial de petróleo, mientras se diluyen las posibilidades de una salida diplomática.

La guerra entre Estados Unidos e Irán atraviesa uno de sus momentos de mayor tensión desde el inicio del conflicto, con una nueva sucesión de ataques que amplía el alcance de las operaciones militares y alimenta el temor a una guerra regional de mayor escala. Durante las últimas horas, Washington confirmó una nueva ronda de bombardeos sobre posiciones estratégicas iraníes, mientras Teherán respondió con el lanzamiento de misiles y drones contra instalaciones militares estadounidenses en distintos puntos del Golfo Pérsico.
El Pentágono informó que otro soldado estadounidense murió en Irak durante una operación vinculada a un dron iraní, elevando a 17 el número de militares fallecidos desde que comenzaron las hostilidades. Además, más de 420 efectivos resultaron heridos en las últimas semanas. Según Estados Unidos, los ataques buscan debilitar la capacidad operativa de la Guardia Revolucionaria y garantizar el control del estrecho de Ormuz, una vía marítima por donde circula cerca del 20% del petróleo comercializado en el mundo.
Del lado iraní, las autoridades denunciaron un nuevo bombardeo sobre un complejo nuclear en construcción y aseguraron que los ataques estadounidenses provocaron al menos 50 muertos y más de 500 heridos durante las últimas tres semanas. Paralelamente, Irán intensificó sus ofensivas contra bases militares en Kuwait y otros países del Golfo, mientras Jordania y Bahréin activaron sus sistemas de defensa aérea para interceptar proyectiles que atravesaban su espacio aéreo.
La creciente militarización de la región también involucra a Israel, que afirmó estar preparado para ampliar sus operaciones si el conflicto continúa escalando. En paralelo, la cooperación militar entre Washington y Tel Aviv se mantiene activa, mientras aumentan las preocupaciones de la comunidad internacional por el impacto económico y humanitario de una guerra que ya provocó miles de muertos y millones de desplazados en Medio Oriente.
