Hay seis argentinos muertos en Venezuela y crece la tensión por la falta de rescates tras el terremoto

El canciller Pablo Quirno confirmó que seis argentinos murieron en Venezuela tras el doble terremoto que golpeó al país, mientras aumentan las protestas y reclamos de los vecinos por la falta de asistencia estatal en las tareas de rescate.

La zona más afectada es La Guaira, ubicada a unos 26 kilómetros de Caracas, donde cientos de familias siguen buscando a sus seres queridos entre los escombros. A más de 96 horas del desastre, la esperanza de encontrar sobrevivientes disminuye y la angustia de los familiares se transforma en enojo contra el Gobierno venezolano.

Las autoridades informaron hasta ahora 1.450 muertos, 3.150 heridos y más de 70.000 desaparecidos como consecuencia de los dos terremotos ocurridos el miércoles. Los equipos de rescate advierten que hallar personas con vida después de tantos días ya sería considerado un “milagro”.

En Catia La Mar, una de las áreas más destruidas de La Guaira, los vecinos comenzaron a reclamar directamente la llegada de maquinaria pesada. En uno de los episodios de mayor tensión, habitantes bloquearon el paso de un camión con equipos de rescate para obligarlo a dirigirse hacia edificios donde aseguraban que todavía había personas atrapadas.

Los sobrevivientes denuncian demoras en la ayuda oficial y aseguran que algunas víctimas podrían haber sido salvadas si la asistencia hubiera llegado antes. “Hay gente viva, todavía hay gente que podemos sacar”, reclamaban vecinos durante las protestas.

El desastre dejó una ciudad devastada: edificios inclinados, viviendas destruidas, comercios cerrados y zonas residenciales convertidas en montañas de cemento y hierros retorcidos. En varios sectores, los propios habitantes se organizaron como voluntarios para buscar familiares y pedir silencio durante las tareas de rescate.

La tragedia también profundizó la crisis del sistema sanitario venezolano, que quedó al límite por la cantidad de heridos. En las calles se multiplican las escenas de desesperación, con familias esperando noticias mientras continúan apareciendo cuerpos entre los restos de los edificios.

Las autoridades desplegaron fuerzas de seguridad en La Guaira luego de episodios de saqueos registrados tras el terremoto. Sin embargo, los vecinos cuestionan la respuesta del Estado y reclaman más presencia de equipos especializados.

Entre las zonas más golpeadas están complejos residenciales de alto nivel ubicados frente al mar, donde edificios enteros quedaron destruidos. Algunos vecinos todavía esperan encontrar con vida a familiares atrapados bajo las estructuras colapsadas.

A medida que pasan las horas, el clima social se vuelve más tenso. Para muchos sobrevivientes, la tragedia natural se combina con la frustración por una respuesta que consideran insuficiente y con el dolor de ver cómo las búsquedas pasan de intentar encontrar personas vivas a recuperar cuerpos.

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