Los locales vacíos en Buenos Aires crecieron más de 30% y reflejan la crisis del comercio tradicional
La caída del consumo, el aumento de los alquileres y el avance del comercio electrónico impulsan el cierre de negocios en los principales corredores comerciales de la Ciudad.

La cantidad de locales comerciales vacíos en la Ciudad de Buenos Aires registró un fuerte incremento durante el último año y encendió una señal de alarma entre comerciantes, inmobiliarias y especialistas del sector. De acuerdo con un relevamiento de la Cámara Argentina de Comercio y Servicios (CAC), los espacios en venta, alquiler o cerrados aumentaron un 30,7% respecto del mismo período de 2025, consolidando una tendencia que se observa en prácticamente todos los barrios comerciales porteños.
El informe contabilizó 277 locales vacíos durante marzo y abril de 2026. Aunque la cifra mostró una leve mejora en comparación con el bimestre anterior, continúa muy por encima de los niveles registrados un año atrás. El fenómeno alcanza tanto a pequeños comercios familiares como a cadenas reconocidas y se repite en zonas de alta circulación como Palermo, Recoleta, Caballito y Flores.
Entre los principales factores aparecen la caída de las ventas, el incremento de los costos operativos, la presión de los alquileres comerciales y los cambios en los hábitos de consumo. Muchos comerciantes sostienen que el movimiento de personas en las calles continúa siendo importante, pero que ese flujo ya no se traduce en compras.
El crecimiento de las plataformas de comercio electrónico también modificó profundamente el escenario. Cada vez más emprendedores optan por vender exclusivamente por internet, evitando gastos asociados a locales físicos como alquileres, habilitaciones, servicios y personal. La posibilidad de comercializar productos a todo el país desde depósitos o centros logísticos redujo considerablemente la necesidad de contar con un punto de venta tradicional.
Especialistas del sector inmobiliario advierten además que algunos propietarios mantienen valores de alquiler difíciles de afrontar para los comerciantes, incluso en contextos de menor demanda. Como consecuencia, numerosos locales permanecen vacíos durante largos períodos mientras sus dueños esperan conseguir contratos con condiciones similares a las de años anteriores.
La combinación de menor consumo, costos crecientes y transformación digital está redefiniendo el mapa comercial porteño. Mientras algunos negocios logran adaptarse a las nuevas dinámicas de mercado, otros enfrentan crecientes dificultades para sostener su actividad y mantener abiertas sus puertas.
